Mientras el discurso oficial vende una "ciudad imparable", la realidad en las calles es de terror: en apenas 27 días de enero de 2026, la cifra de homicidios se disparó a 55 casos, aplastando los 31 registrados en el mismo periodo del año pasado.
Puebla no solo está en alerta; Puebla está bajo fuego y con el hedor a muerte a flor de piel.
El 2026 arrancó con un cuadro dantesco que marcó el ritmo de lo que sería el primer mes del año. Aquí el recuento de la barbarie:
• 1 de enero: San Miguel Espejo recibió el año con cinco bolsas plásticas que ocultaban los restos de dos personas mutiladas. Un "regalo" de año nuevo que la policía municipal no pudo evitar.
• 12 de enero: La "limpia" criminal se trasladó a San Sebastián de Aparicio y a las inmediaciones del Mercado Morelos en la colonia 10 de Mayo, donde el hallazgo de cuerpos ejecutados confirmó que la vigilancia en las juntas auxiliares es inexistente.
• 16 al 23 de enero: La carnicería no dio tregua, extendiéndose a zonas como Tlalancaleca con restos humanos regados en la vía pública, dejando claro quién manda realmente en el territorio.
• 25 de enero: El horror tocó el sur de la ciudad, en el fraccionamiento Residencial BUAP. En un predio se localizó el cuerpo de un hombre en avanzado estado de descomposición, mutilado y sin extremidades superiores; una zona "segura" que resultó ser un tiradero más.
• 26 de enero: La zona de San Pablo Xochimehuacan amaneció marcada por el narcoterror. Entre las calles Segunda de Gasoducto y Gasoducto Norte, se hallaron bolsas con restos humanos y un narcomensaje que puso en jaque a las autoridades.
• 27 de enero: Para cerrar con broche de plomo, en el camino a Galaxia La Calera, fue hallado el "Desconocido número 11". Un hombre ejecutado con el tiro de gracia, abandonado por al menos 72 horas, con el cabello azul y ropa deportiva, localizado gracias a los gritos de una mujer en shock y no por los rondines de la policía.
De acuerdo con el gabinete de Seguridad del Gobierno de México, Puebla capital promedió 2 homicidios diarios en la primera quincena; sin embargo, del 16 al 26 de enero la violencia arreció, alcanzando picos de hasta 3 ejecuciones por jornada. Mientras la policía municipal de Pepe Chedraui solo llega para acordonar el área, tomar fotos y mirar los restos, la identidad de las víctimas se pierde en el misterio.
Enero 2026 es sin duda para esta administración, un monumento a la sangre, al cinismo y a la ineficiencia absoluta de este gobierno municipal.
