Al calificar a los responsables de tales actos como "más animales" que las propias víctimas, el mandatario estatal no solo condenó un suceso aislado, sino que estableció un estándar de pensamiento cognoscitivo y responsabilidad que debe imperar en el servicio público.
Para el titular del Ejecutivo, la diferencia entre los seres humanos radica estrictamente en la capacidad de pensar y actuar con conciencia. Bajo esta premisa, Armenta lanzó una crítica mordaz contra quienes, olvidando su condición de servidores de la sociedad, incurren en actos de barbarie. Su declaración —“Quien maltrata a un animal es más animal”— se ha convertido en el eje de una exigencia institucional: que el raciocinio guíe el actuar de cada autoridad en Puebla.
La postura del gobernador surge tras la viralización de imágenes que muestran a la patrulla municipal M-093 arrastrando a un perro por las calles de Xochiltepec.
Aunque el Ayuntamiento local intentó justificar el incidente alegando que el canino ya estaba sin vida y que su arrastre fue accidental tras caer de la unidad al pasar un tope, la explicación ha sido insuficiente para calmar el rechazo ciudadano.
Ante la ambigüedad de la versión municipal, el gobernador ha sido claro: no habrá espacio para la impunidad. Exhortó formalmente a la Fiscalía General del Estado y al Instituto de Bienestar Animal a llegar al fondo de las investigaciones para determinar si existieron conductas indebidas que ameriten sanciones ejemplares.
