Esto se debe a que, previo al suceso, la joven dejó un mensaje póstumo en redes sociales donde relató haber sufrido abuso sexual por parte de un familiar y haber sido ignorada y revictimizada por su madre al denunciar los hechos.
Colectivos feministas y la opinión pública exigieron a la Fiscalía General del Estado (FGE) que no archive el caso como suicidio, sino que inicie una investigación exhaustiva por feminicidio indirecto, abuso sexual y violencia familiar, analizando el contexto de violencia sistemática que la joven denunció.
Por su parte, el Gobierno de Puebla lamentó el hecho y enfocó su mensaje en la salud mental, esto a que son casos graves que se viven en la actualidad.
Mientras tanto, algunos familiares han intentado desviar la responsabilidad del núcleo familiar al sugerir que se investigue una llamada telefónica que Yusvely sostenía con su pareja momentos antes de su muerte.
La Fiscalía tiene ahora la responsabilidad de investigar este caso con perspectiva de género, que se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la violencia machista intrafamiliar y la impunidad.
