La madrugada de este domingo, la colonia Guadalupe Hidalgo, al sur de la capital, se convirtió en el escenario de un ataque sangriento que tiene a un joven debatiéndose entre la vida y la muerte.
Los gritos de auxilio rompieron el silencio en la calle Hermenegildo Galeana. Vecinos, aterrados por el movimiento inusual, se toparon con una imagen de horror: un hombre joven tendido sobre el asfalto, desangrándose tras un presunto asalto que escaló a una violencia salvaje.
Los criminales no se conformaron con el botín; le hundieron una navaja en el cuello, provocándole una herida profunda que puso en riesgo su vida de manera instantánea. El joven, que vestía playera azul y pantalón oscuro, quedó abandonado a su suerte sobre el pavimento frío.
Este brutal ataque ocurre en un contexto de total abandono percibido por la ciudadanía. Mientras los paramédicos luchaban por estabilizar al joven para trasladarlo de urgencia a un hospital, la indignación de los colonos de la Guadalupe Hidalgo estalló.
La exigencia es clara: mayor seguridad. Sin embargo, la respuesta del Ayuntamiento parece nula. En los pasillos de la política poblana, el nombre de Pepe Chedraui suena más por sus aspiraciones de reelección y su permanencia en el poder que por estrategias contundentes para frenar las puñaladas y los asaltos que hoy tienen a una familia poblana rezando por un milagro.
