Mientras el gobierno municipal de Pepe Chedraui presume operativos y estrategias de papel, la realidad golpeó de frente: una balacera en las inmediaciones del Mercado Morelos dejó a un niño de apenas 10 años herido de gravedad por un impacto de bala en la cabeza.
Lo que inició como una presunta persecución desde la zona de Los Fuertes culminó en un caos de pólvora y sangre en una de las zonas comerciales más concurridas de la ciudad.
Testigos afirman que sujetos a bordo de una motocicleta abrieron fuego sin importarles la presencia de civiles, familias y trabajadores.
En medio del fuego cruzado, el pequeño de 10 años fue alcanzado por un proyectil. Mientras los criminales huían, el menor tuvo que ser atendido de urgencia por paramédicos y trasladado a un hospital; su estado de salud se reporta como reservado, dejando a una familia destrozada y a una sociedad harta de la violencia.
A pesar de que tras la tragedia se desplegó un "fuerte operativo" con la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), Policía Estatal y la Guardia Nacional, la respuesta llega tarde.
El Mercado Morelos se ha consolidado como un foco rojo incontrolable, una "zona de guerra" donde la autoridad municipal parece haber cedido el control a la delincuencia.
"Ya no se puede ni venir a comprar el mandado. Los operativos son puro show, solo vienen cuando ya hubo balazos y cuando ya hirieron a un inocente", declaró con furia un locatario que presenció los hechos.
La indignación ciudadana apunta directamente a la falta de capacidad de Pepe Chedraui para garantizar el derecho más básico de los poblanos: la vida. Hoy, la factura de la ineficiencia administrativa la pagó un niño que nada tenía que ver con las disputas criminales.
Aunque se habla de dos presuntos detenidos de manera extraoficial, la captura no borra el hecho de que Puebla capital se les está escapando de las manos.
El área permanece bajo resguardo, pero el miedo y la rabia se han instalado de forma permanente entre los comerciantes y visitantes del Mercado Morelos.
