Vecinos de la calle Francisco Montes de Oca avistaron a un hombre completamente inmóvil y cubierto con una cobija entre la maleza. Como ya parece una macabra costumbre en Puebla, los colonos supusieron de inmediato que se trataba de una víctima más de la violencia. Ante el temor, optaron por no acercarse y alertaron de inmediato a los números de emergencia.
Sin embargo, el "ejecutado" resultó tener muy buen sueño. Cuando los elementos de seguridad pública arribaron al sitio para acordonar la zona, descubrieron que no había ningún crimen que perseguir: se trataba de un hombre en situación de calle que dormía profundamente entre la vegetación.
Los uniformados procedieron a despertarlo y confirmaron que se encontraba en perfecto estado de salud. Tras un breve interrogatorio de rutina y al descartar cualquier hecho delictivo, el hombre simplemente se sacudió el polvo, se levantó y se retiró del lugar por su propio pie.
Con la confusión aclarada, las autoridades dieron por concluido el operativo y la colonia regresó a su "normalidad", dejando el hecho en un simple —pero muy justificado— susto vecinal.
