Prefirió arriesgar la vida que entregar sus cosas.
Una pasajera de la Ruta 50 vivió momentos de pánico cuando un sujeto armado intentó asaltar la unidad a la altura de La Rivera Anaya.
La mujer se dirigía a sus actividades diarias cuando notó a un hombre sentado delante de ella —delgado, moreno, con sudadera y mariconera negra— sacando un arma de fuego para atracar a los pasajeros.
Su reacción fue instintiva y desesperada: se levantó de su asiento para intentar bajar del autobús. Acto seguido el hombre armado la alcanzó a sujetar, y en un arranque de adrenalina ella lo empujó, sin pensarlo y como si de una escena de película se tratara, se lanzó del camión en movimiento.
De acuerdo con sus declaraciones, en ese momento no sintió dolor. Por el miedo a que el ladrón la persiguiera, no se detuvo a revisarse. Solo corrió sin voltear atrás. Y al final logró escapar del asalto.
Milagrosamente, está bien. Solo con golpes y algunos moretones, pero sin lesiones graves. Y con sus pertenencias intactas.
Hoy, la mujer hace un llamado urgente a las autoridades municipales, pues La Rivera Anaya se ha convertido en foco rojo de asaltos al transporte público y los pasajeros ya tienen que aventarse de los camiones para salvarse.
