En un ataque que parece sacado de una película de terror, un comando de sicarios encapuchados irrumpió en un negocio familiar para sembrar el caos, dejando un cuerpo acribillado en la acera y a dos hombres desaparecidos.
Eran apenas las 5:00 de la mañana cuando el estruendo de los fusiles de asalto rompió el silencio. Según testigos que vivieron momentos de angustia, al menos seis sujetos con el rostro cubierto y portando rifles de alto poder asaltaron la "Tortillería Hernández Reyes".
Sin piedad alguna, los criminales arrastraron fuera del local a José Ángel Valentín Hernández, de apenas 26 años. No hubo clemencia: a escasos metros del establecimiento, el joven fue blanco de una lluvia de plomo. En el sitio quedaron esparcidos más de diez casquillos calibre 5.56, evidencia de la potencia de los rifles AR-15 utilizados para terminar con su vida de forma instantánea.
Pero la carnicería no terminó con la ejecución. En un acto de audacia criminal, el grupo armado sometió al padre y al hermano de la víctima, obligándolos a subir bajo amenazas a un vehículo SEAT color rojo.
Mientras el cuerpo de José Ángel quedaba tendido sobre el frío pavimento, los agresores quemaron llanta y huyeron con rumbo desconocido, llevándose consigo a los dos familiares cuyo paradero es, hasta este momento, un misterio total.
A pesar de que elementos de la Policía Municipal, Estatal y fuerzas federales sitiaron la zona y desplegaron un operativo relámpago, los sicarios lograron burlar la justicia.
