Las protestas comenzaron desde que habló la gobernadora Indira Vizcaíno, pero incrementaron cuando Sheinbaum tomó el micrófono; la presidenta Intentó controlar la situación sometiendo a votación si el evento debía continuar y prometió recibir después a los inconformes, quienes protestaban contra la ampliación del Puerto de Manzanillo.
Pero los reclamos no pararon y la presidenta cambió el tono.
"Son muy irrespetuosos", lanzó antes de decir que seguirían el acto como si los manifestantes "no estuvieran ahí".
El remate fue etiquetarlos: "Así es el PRIAN. Seguro pertenecen al PRIAN, aquí de infiltrados".
Poco después mucha gente empezó a abandonar el lugar.
