Martes, 17 Febrero 2026 18:28

El ocaso de Marx Arriaga: Entre el berrinche de oficina y el boleto del Metro

Escrito por Henry Sánchez Ortiz

Se acabó el espectáculo. Tras cuatro días de un atrincheramiento que rayó en lo surrealista en el piso 6 de la SEP, Marx Arriaga finalmente soltó la silla. 

No lo hizo por elegancia política, sino porque el oficio de destitución finalmente le fue entregado en mano, rompiendo su última línea de defensa: el "no me han avisado por escrito".

​Arriaga se va como llegó: envuelto en la soberbia, pero esta vez con el sello de la derrota marcado en la frente. Verlo salir del edificio de Avenida Universidad para abordar el Metro no es un acto de humildad franciscana; es la imagen de un funcionario que, tras intentar "refundar" la educación, terminó solo y con un boleto de cinco pesos en la mano.

​El inventario del desastre

​La gestión de Arriaga será recordada como el periodo más accidentado en la historia de los libros de texto gratuitos. Sus "pecados" no fueron menores y hoy le pasan factura:

• ​Los libros de la discordia: Bajo su mando, los materiales se llenaron de errores que avergonzarían a cualquier estudiante. Desde ilustraciones con seis dedos hasta fechas históricas equivocadas y mapas con errores geográficos. Su respuesta siempre fue la misma: "son áreas de oportunidad", cuando en realidad eran negligencias que hoy la SEP de Mario Delgado intenta corregir eliminando más de 192 contenidos fallidos.

• ​El choque con la realidad poblana: En Puebla, el magisterio no olvida sus visitas, como aquel foro en Teziutlán donde intentó vender el "pensamiento crítico" mientras los docentes en las aulas poblanas lidiaban con la falta de guías claras y materiales con sesgos ideológicos.

• ​Sordera institucional: Su negativa rotunda a incluir una perspectiva de género más amplia —petición de la administración de Claudia Sheinbaum— fue el clavo final. Arriaga se creyó el dueño de la verdad, ignorando que el México de hoy exige inclusión y no el dogma de un solo hombre.

​¿Resistencia o berrinche?

​Pasar más de 70 horas encerrado esperando un papel es el clímax de una carrera basada en el conflicto. Arriaga intentó vender su salida como una "protesta con propuesta", acusando a Mario Delgado de querer "arrodillar al magisterio". Sin embargo, la realidad es que se volvió un lastre.

​Para los maestros de las secciones 23 y 51 del SNTE en Puebla, su salida representa un respiro. Mientras Arriaga jugaba a ser revolucionario en su oficina, los docentes poblanos tenían que dar la cara ante los padres de familia por los errores de los libros que él diseñó.

​Desde esta columna lo digo claro: la educación de nuestros hijos no puede ser el laboratorio de personajes que anteponen su narcisismo al aprendizaje real. Marx Arriaga ya es historia, y afortunadamente, no de la que él mismo escribió en sus libros de texto.

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