Mientras el ayuntamiento presume estrategias de papel, la colonia Tlanese, en San Jerónimo Caleras, amaneció bajo el asedio del miedo con el hallazgo de un hombre de 34 años sin vida.
La Prolongación 5 Norte y la 16 A Poniente se transformaron en un campo acordonado, donde el silencio de las autoridades municipales solo confirma la incapacidad de Chedraui para garantizar el orden y la paz en el norte de la ciudad.
El incidente, ocurrido tras una convivencia que terminó en una movilización policiaca tardía, deja en evidencia la nula vigilancia en las zonas periféricas de Puebla.
A pesar de que las versiones oficiales intentan desviar la atención sugiriendo un atentado contra su propia vida debido a problemas emocionales, la realidad es que el gobierno municipal ha dejado a los ciudadanos a su suerte, permitiendo que el alcohol y la falta de presencia policial detonen desenlaces fatales en plena vía pública.
La gestión de Pepe Chedraui se tiñe de sangre y negligencia, dejando a San Jerónimo Caleras como una prueba más de una ciudad que se le escapa de las manos a una administración que parece más preocupada por la imagen política que por la vida de los poblanos.
