El pasado domingo 17 de mayo, la comunidad de Texcalapa fue escenario de una ejecución brutal. Sujetos armados irrumpieron en un rancho y abrieron fuego con armas calibre .22 y .9 milímetros, terminando con la vida de una familia entera y sus trabajadores.
Entre las víctimas se encuentran Cecilio T., de 55 años, y Marcela A., de 48 años, quienes eran tíos del hoy detenido. En el sitio también fueron asesinados sus hijos Gabriela, José María (de solo 15 años) y Roberto.
La escena más desgarradora fue el hallazgo de una bebé de apenas un mes de nacida. La menor perdió la vida por asfixia cuando el cuerpo de su madre, en un último intento por protegerla, le cayó encima tras ser alcanzada por las balas.
Las investigaciones señalan que la matanza no fue obra de la casualidad, sino el resultado de una violenta disputa de tierras entre familiares. “El Pony” fue capturado el lunes 18 de mayo en calles de Tehuitzingo; al momento de su arresto, le incautaron dosis de la droga conocida como cristal.
De acuerdo con las autoridades, el detenido presuntamente pertenecía a la banda de “Los Chetos”, un grupo delictivo dedicado al robo de ganado en la región de la Mixteca.
Además de los dueños del rancho, tres trabajadores identificados como Efrén V., José G. y Kevin S., junto con un cuarto empleado que estaba afuera del inmueble, fueron acribillados.
Aunque trasciende que hay dos sujetos más detenidos por estos hechos, la Fiscalía de Puebla aún no ha confirmado dicha información, pero mantiene las indagatorias para esclarecer este multihomicidio que exhibe la descomposición social en el estado.
