En un movimiento que dejó a más de uno con el café atorado, la eterna figura del priismo, Blanca Alcalá, ha decidido "pintarse de azul" y afiliarse formalmente a las filas de Acción Nacional.
Tras décadas de portar el chaleco rojo, la exalcaldesa y exsenadora parece haber entendido que en el PRI poblano ya solo quedan las cenizas.
Sin embargo, su llegada al PAN no es un simple trámite administrativo; es un mensaje político cargado de suspicacia.
Apenas la semana pasada, con esa diplomacia que la caracteriza, Alcalá declaró ante los medios que NO tiene interés en buscar la alcaldía de Puebla para el 2027.
