Al puro estilo de la "Ley de Herodes", en el Charlie Hall la consigna es clara: si el problema estalla, cámbiale el nombre o escóndete.
Pepe Chedraui ha perfeccionado el arte de la ausencia; es un espectro que cobra como vivo pero gobierna como muerto.
No está en los eventos, no da la cara en las crisis y mucho menos se ensucia los zapatos en las colonias que hoy parecen sacadas de "Los Olvidados".
"MI CAPITAL": EL CAPRICHO ELECTORAL
El rumor en los pasillos del Palacio ya es un grito de guerra: Pepe quiere sepultar su fracasada “Capital Imparable” para imponer “Mi Capital”. Un cambio de imagen que apesta a reelección y que, se escucha fuerte, el Cabildo le va a frenar en seco por cínico. Es un eslogan de campaña disfrazado de institucionalidad, pagado con tus impuestos.
¿Con qué cara busca marca nueva cuando no ha entregado ni un solo resultado con la anterior? Puebla no necesita logotipos coloridos, necesita un alcalde que deje de ser un extra en su propia película y se digne a aparecer.
PUEBLA: EL SET DE "EL INFIERNO"
Mientras el alcalde alucina con las boletas del futuro, la realidad apesta a alcohol e impunidad.
Bajo su omisión, Puebla se volvió una chelería gigante. Las licencias de alcohol se regalan como volantes, convirtiendo juntas auxiliares y unidades habitacionales en cantinas al aire libre.
La tragedia es clara:
Obra pública: Cero. Se cuelga de las del Estado para saludar con sombrero ajeno.
Prioridad: Emborrachar a las colonias para que el pueblo no despierte.
Pepe Chedraui: Si su plan es ser un alcalde de alfombra roja y no de territorio, ya le tomamos la medida. La ciudad va directo al barranco porque el protagonista ni siquiera se ha leído el guion de las necesidades reales.
¿De verdad cree que con un eslogan nuevo vamos a olvidar que Puebla hoy vive su propia "Ley de Herodes"?
